EL ACCIONAR HISTÓRICO DE LA CIUDADANÍA ENERGÉTICA. DEBATES A COMIENZOS DEL SIGLO XX

Actualmente, la ciudadanía es cada vez es más activa y crítica en relación al accionar del sector energético. Es más, la política e institucionalidad ha dado un vuelco hacia la participación ciudadana, respondiendo a demandas de mayor injerencia. Muchas veces se piensa que este fenómeno es sólo reciente, la consecuencia de un “despertar” naciente de la ciudadanía y/o el efecto de los nuevos medios que permiten articular movimientos sociales de manera más expedita. Sin embargo, una mirada al pasado nos muestra que las demandas públicas de los usuarios de electricidad, ya ocurrían en las etapas tempranas de la electrificación en Chile.

Las tres primeras décadas de la electrificación estuvieron marcadas por la discusión sobre el carácter o naturaleza de los servicios eléctricos. Si bien las primeras compañías que prestaron estos servicios en nuestro país eran extranjeras, gozaban de la cesión gratuita e indefinida de los derechos de agua locales. Esta mixtura entre capitales privados, usufructo de bienes públicos y la venta de un servicio que era considerado “de primera necesidad” provocó un sinnúmero de controversias entre los empresarios, las autoridades políticas y los usuarios de electricidad. La discusión generalmente estallaba como respuesta al alza de tarifas que las empresas ejercían a su antojo, pues además, operaban en monopolios de hecho. Así, durante mucho tiempo, los usuarios locales protestaron contra esta situación levantado demandas que, en ocasiones, alcanzaron apoyo político. Al menos entre 1916 y 1933 múltiples pleitos cobraron vida en la prensa, en la Cámara de Diputados, en las municipalidades o al interior de las asociaciones. En 1927, por ejemplo, el alegato contra el monopolio de la Compañía Chilena de Electricidad le significó el encarcelamiento al periodista del Diario Ilustrado, Carlos Pinto Durán. Este periodista-activista, había levantado una campaña en contra del monopolio de la Cía. Chilena de Electricidad en Santiago, publicando más de una decena de artículos. En el último de ellos solicitó la remoción de las autoridades políticas responsables de cederle privilegios a la Compañía, lo que habría molestado a empresarios y políticos involucrados, quienes gestionaron su encierro. Acciones de carácter más colectivo se llevaron a cabo en 1933, cuando se formó la Asociación de Defensa de los Consumidores de Electricidad. Esta agrupación tuvo entre sus objetivos detener el “desenfrenado monopolio, que día a día extorsiona más y más a la obligada clientela” dando cuenta de la imposibilidad que tenían los consumidores de elegir y el consecuente sometimiento tarifario al que se veían enfrentados. Asimismo, pretendían conseguir que se anulasen las concesiones hechas a la Compañía en la dictadura de Carlos Ibáñez del Campo. De la misma forma, la Asociación aspiraba a “velar porque en el futuro no se entregue una riqueza tan estrechamente vinculada al resurgimiento de un pueblo, a un monopolio extranjero y tratar por los medios a su alcance de llegar a la completa nacionalización de esta industria”.

Así, vemos que asuntos como el monopolio o la imposibilidad de los usuarios de elegir, las concesiones de bienes públicos a privados y los acuerdos hechos en dictadura en el ámbito de la energía, fueron asuntos fuertemente controversiales a principios del siglo XX. Ciertamente en la actualidad la ciudadanía ha levantado nuevos temas en materia energética, sin embargo cabe preguntarse ¿En qué momento de la historia y por qué estos asuntos polémicos se naturalizaron? ¿Aportaría a la discusión actual sobre energía volver a debatir estos temas?

*Este tema está siendo investigado por la autora en el marco de su tesis doctoral en sociología y de NUMIES